
¿Cuáles son los mejores regalos?
Para los niños y las niñas podríamos pensar en el último juego anunciado en la tele, un buen balón de futbol, la cocinita de moda de madera, una muñeca realista…
Si pensamos para nosotros podríamos pensar que tal vez el teléfono de último modelo, una televisión más grande, un coche caro, ropa de tal o cual marca, o incluso una buena comida familiar.
Pero, ¿y si te digo cuál es el mejor regalo que podemos hacer es el tiempo?
El acogimiento familiar de menores tiene mucha magia, pero la parte más importante de todas, es la magia del tiempo.
Antes de iniciarse el desamparo de un o una menor, se avisa a la familia biológica y a la familia acogedora. El tiempo parece que se relentizara, o que incluso, fuera para atrás. Es una situación difícil para todas las partes.
Cuando se inicia un acogimiento familiar, el tiempo se para. Llega el momento de conocerse mutuamente, tanto la familia con el o la peque. Pueden parecer momentos de mucha incertidumbre, pero siempre se encuentra el equilibrio.
El tiempo durante el acogimiento pasa volando, independientemente del tipo de acogimiento que sea (de urgencia, temporal o permanente). Vas viendo cómo va creciendo, como va floreciendo, como va avanzando en el puente hacia su próximo destino y es precioso.
El tiempo que se vive en el acogimiento, en palabras de Carlos Odriozola, es el tiempo de oro. Es el tiempo en el que sabes que el acogimiento es algo temporal, pero que es un regalo. Para los y las menores que tienen la suerte de vivirlo, como para la familia que acoge.
Es un tiempo donde se vive intensamente, cada momento, cada hito, cada avance, porque gracias al amor de personas maravillosas y de hogares con corazón, un menor o una menor, está viviendo un tiempo rodeado o rodeada de amor, cariño e incondicionalidad.
Permítete ser y sentir esta experiencia. Permítete ser familia acogedora.
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